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Runrunes de Hoy Martes 11 de Octubre de 2016


Nelson Bocaranda Sardi / Runrun.es

ALTO. EL CARDENAL: Con regocijo cristiano recibimos la designación del nuevo Príncipe de la Iglesia hecha por el Papa Francisco en el Arzobispo de Mérida Baltazar Porras Cardozo. Extraordinario venezolano formado entre otros por José Humberto Cardenal Quintero, de quien fue su secretario, y por monseñor Miguel Antonio Salas, en su momento arzobispo de Mérida -cuyo obispo auxiliar fue Porras- mismo lugar donde hoy se encuentra el nuevo purpurado vaticano. Porras goza de un respeto extraordinario por su vocación de servicio, de ayuda a los más necesitados y por una excelente labor pastoral hoy reconocidas por Su Santidad Francisco. La fama de trabajo y dedicación de Porras traspasa las fronteras venezolanas. Desde el CELAM, Consejo Episcopal Latinoamericano, Baltazar trabajó, entre otros obispos, con quien su momento fuera arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio. El hoy Papa quiso llevárselo desde su nombramiento en 2013 para encargarlo de uno de los Dicasterios de la Curia Romana. El año pasado cuando estuve en el Palacio Apostólico -donde Laureano Márquez avizoraba a Caritas como instrumento de la ayuda humanitaria- comenté al regresar con amigos que este merideño sería Cardenal en cualquier momento. Hasta con Porras bromeé con ese “runrún”. Su modestia y humildad, atributos que le destacan, negaba esa posibilidad. Por ahora no habrá cambio, seguirá como arzobispo de la capital merideña. Es nuestro sexto purpurado después de Quintero, Lebrún, Castillo Lara, Velazco y Urosa. Su designación ocurre en un momento crucial para la paz y la democracia venezolana. Por un evento fortuito fue llamado para que acompañara a un nervioso y defenestrado Hugo Chávez hasta Fuerte Tiuna en el golpe del 2002. A quien Chávez llamaba era a un primo de Baltazar, el obispo militar Sánchez Porras. La Providencia hizo que en su sotana secara sus lágrimas Hugo Rafael. De allí que tras su regreso a Miraflores viera con molestia a quien lo había confortado en su difícil trance. Valentía, bonhomía y patriotismo le sobran a este merideño que el próximo 19 de noviembre recibirá el capelo cardenalicio. Sus palabras ayer lo demuestran: “No es un premio personal, es para que todos veamos con responsabilidad la necesidad de trabajar por el entendimiento de todos los venezolanos por la superación de todo tipo de violencia que es lo único que nos permitirá avizorar un futuro en paz y armonía entre todos los venezolanos”. Dios nos bendiga diremos… CLIC AQUI para seguir leyendo...


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