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Ley del Trabajo: De mal a peor por Francisco Ibarra Bravo

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Francisco Ibarra Bravo
@franibar10


Esta semana nos sorprendió, si es que cabe sorpresa alguna, con la reducción de los precios de ciertos productos. Sería tentador sentarse a escribir sobre lo contraproducente de estas medidas impulsadas por la Sundecop. También es cierto que sería llover sobre mojado, en otro medio comenté que en el comando de campaña de Capriles deben estar celebrando este tipo de medidas pues solo traerán desabastecimiento, políticamente más costoso que la inflación. Ahora, la publicación de los resultados del último censo y las últimas declaraciones sobre la nueva ley del trabajo creo que dan para algo más interesante. Después de todo, salvo en contados círculos radicales, todos estamos de acuerdo que los controles de precios no resuelven el problema de la inflación.

Los resultados del censo confirman que en Venezuela la tasa de natalidad ha venido disminuyendo. La edad mediana, la que divide la población a la mitad, pasó de 18 a 26 años entre los últimos dos censos. A la par de esto ha aumentado el porcentaje de la población en edad de trabajar en lo que se denomina bono demográfico. Esto permitiría menores inconvenientes para que la seguridad social cumpla con las pensiones debido a que cuenta una mayor base de aportes para ello, esto pese a que la edad de retiro sigue sin variar y la esperanza de vida del venezolano llega a más de 74.

Por otro lado, en la AN, inoculados con el mismo virus de los profetas del “precio justo”, han venido avanzando en la agenda para restablecer la retroactividad de las prestaciones sociales. Como si esto fuera poco, al mismo tiempo promueven la reducción de la jornada laboral. Cuando el mundo entero se está cuestionando la sostenibilidad de los esquemas de retiro de contribución colectiva e incluso en algunos países donde se redujo la jornada laboral se está considerando revertir la medida, en la AN aun quedan lumbreras proponiendo lo impracticable en materia laboral.

Sobre la retroactividad, la realidad es que usted no puede sacar más plata de un bolsillo de la que mete. Las prestaciones sociales son pagadas por los empleadores y constituyen un fondo de ahorro de los trabajadores. Lógicamente tendrán un rendimiento producto de las inversiones que con ellas se haga, en la mayoría de los casos en Venezuela un fideicomiso que paga menos que la tasa de inflación. Ahora, pretender que los empleadores, públicos y privados, calculen estas prestaciones de forma retroactiva con el último salario vigente exactamente pretender sacar de un bolsillo más de lo que en este se ha metido. A todas luces es una situación insostenible y que los diputados pretendan volver a esquemas obsoletos le hace un flaco favor a la clase trabajadora venezolana.

Es absurdo que en un país con una tasa de desempleo elevada y una gran porción de la población empleada en la economía informal se estén dando este tipo de debates, en lugar de otros más provechosos sobre como generar empleos formales de calidad. La reforma laboral que este país necesita es una que genere empleo no que haga más costoso y problemático crearlo. Adicionalmente y para conectar con las cifras del censo, el hecho de que exista un bono demográfico y la tasa de natalidad de la población esté disminuyendo indica que en algún momento el país y su esquema de seguridad social entrará en una dinámica similar a la de ciertos países desarrollados. Estos esquemas tienden a ser insostenibles porque de invertirse la pirámide poblacional dejan a un gran número de personas dependientes sobre un número reducido de personas productivas. Si bien Venezuela todavía está lejos de ver su pirámide poblacional invertirse, la disminución de su tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida generan presiones sobe el sistema de seguridad social a largo plazo. Estas presiones en un primer momento podrían ser contenidas aprovechando el bono demográfico y constituyendo un fondo de ahorro, similar al que en EE.UU. se constituyó previendo el retiro de los baby boomers. Lamentablemente, en la AN no vemos a los diputados discutiendo una reforma laboral que tienda a generar empleo de calidad o tomando medidas para proteger y extender el sistema de seguridad social. Si uno quisiera ser cínico diría que lo que están haciendo es viendo la manera como sacarle el mayor provecho posible a su empleo formal de diputado, sin preocuparse de verdad por el problema laboral de las mayorías que no es otro de cómo lograr acceder un empleo formal. Esto solo si quisiéramos ser cínicos, lo más probable es que esto solo sea otra muestra de la escasa capacidad que tiene la actual mayoría parlamentaria para aportar verdaderas soluciones a los problemas del país.



Francisco Ibarra Bravo

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