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María: La mujer que parió al Inpsasel



Yndira Visnú López
Aporrea

Hablar de seguridad y salud laboral en Venezuela, es hablar de María Alejandra Bolívar Díaz, textilera, estudiante rebelde y luchadora incansable por los derechos de la clase proletaria. Única periodista en especializarse en salud laboral a finales de los 90, cuando el capitalismo asfixiaba cualquier posibilidad de salvar a los obreros de accidentes, enfermedades y muertes en los puestos de trabajo.

Un multígrafo y una carpa era lo único que María le pedía al Estado venezolano en el año 2000, en pleno nacimiento de la Revolución Bolivariana, para parir una institución de cara a las necesidades de la clase obrera. Su sueño era construir junto al proletariado el Instituto Nacional de Prevención Salud y Seguridad Laborales, Inpsasel.

Una Inpsasel mujer, a la que Fedecamaras le había jurado la muerte antes de nacer y que hoy le dedica sendas páginas en medios impresos de la canalla mediática para tratar de condenarla. Pues ésta se convirtió en el tiempo, en la voz valiente de un ejército de Delegados de Prevención, que ella misma impulso, como si supiera que pronto debía entregar el testigo en una carrera por la vida, para enfrentar las posiciones burguesas de las empresas capitalistas.

El 26 de agosto de 2007, como queriendo amanecer antes que el sol, salió en su viaje. No se despidió, tan solo dejo un gran compromiso que debemos cumplir hasta el tiempo de partir, como ella lo hizo.

Mí maestra, en ella encuentro su sonrisa, defendiendo con sus conocimientos técnicos, científicos y políticos a los trabajadores y demostrando con su práctica que es ahora o nunca. Y así como una dulce madre de poemas y rosas rojas, María también corrió con lobos, no hubo quien domará su avance en la construcción de un mundo más justo, no se la comió la burocracia y siempre se reencontraba entre los trabajadores, por eso hablaba de la necesidad de conquistar el socialismo.

En su hijo Edgar, su hermano Miguel, en las banderas coloradas de los obreros, en el himno de la Internacional y en la firme convicción de que sin clase obrera organizada no podrá existir revolución socialista, allí estará siempre la valiente María Alejandra
Bolívar Díaz.

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